¿Tu sistema de climatización garantiza la calidad del aire? ¿Te preocupan los gérmenes y bacterias que pueden acumularse en una instalación deficiente? En este artículo vamos a darte unos consejos básicos para disfrutar de un aire acondicionado saludable.

Los aires acondicionados se han convertido en nuestros mejores aliados, y no solo en verano. En casa o en la oficina, cada vez se instalan más equipos con eficiencia energética tanto en frío como en calor, especialmente en zonas de clima mediterráneo.

Pero si el equipo de aire acondicionado no reúne unas buenas condiciones o no lo utilizamos de manera adecuada, puede llegar a tener efectos nocivos para la salud.

En una instalación que no contemple las normativas, acompañada de un mantenimiento insuficiente o defectuoso, pueden acumularse bacterias, gérmenes y microbios que se propagan por el aire que respiramos sin darnos cuenta.

Esto puede llegar a provocar diversas afecciones, desde leves irritaciones hasta patologías más graves. Para asegurarnos que tenemos un aire acondicionado saludable y que respiramos un aire limpio de impurezas es primordial un mantenimiento periódico.

Además, en verano, es importante que los termostatos no estén por debajo de los 23 grados para que no resequen el ambiente y no nos afecten de manera negativa.

En definitiva, el mal uso del aire acondicionado, una instalación deficiente y un mantenimiento incorrecto de los equipos de aire acondicionado suponen una acumulación de polvo y otros residuos volátiles que pueden ser contraproducentes para la salud.

Hay que evitarlos si queremos un aire acondicionado saludable, y para ello, sigue los consejos que te damos a continuación.

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